viernes, 25 de agosto de 2017

Arcadi Espada y el desconocimiento


Bien, últimamente estoy a tope con mi blog, pero es que estoy leyendo disparates tales como el artículo de opinión de nuestro querido Arcadi Espada contestando a la carta de la compañera Raquel Rull. 

El artículo en cuestión se publico ayer en el diario 'El Mundo' bajo el título "Tan Buen muchacho" en el que suelta tales perlas como: "ni la educación solvente ni la integración social son garantía de nada" o "El educador social de nuestro tiempo se preocupa, y hace bien , de que no brote la islamofobia. Pero jamás les he oído explorar públicamente la trágica e indiscutible línea de continuidad entre gritar Allahu Akbar!, matar y matarse y la creencia en dios"  o donde voy a destacar también en negrita "El educador social no se atreve a incluir en su nutrida y tan correcta caja de herramientas la deslegitimación de la patraña religiosa , prologando así fuera de la familia y el grupo, en el espacio público, su devastador efecto reverencial. Y aún menos se atreve, en el concreto caso islamista , a quebrar su militancia en el relativismo y a proclamar la sacrílega evidencia, esto es, que el nombre y la esperanza de dios es tan letal en algunos templos que en otros". 

Desde aquí quiero hacerle llegar una pequeña reflexión al señor Arcadi Espada: 

Yo personalmente, suelo cuestionar la existencia de dios, independientemente de la religión que sea, pero yo no voy acusando a nadie de ser terrorista cuando en realidad no ha matado jamás a nadie. Tampoco me atrevo a interpretar un libro en el que desconozco personalmente, por pura ignorancia, pero sin embargo, esas personas de bien que creen en el islam, en el catolicismo, en el judaísmo o en el budismo las RESPETO. La educación social se basa sobre todo en la tolerancia y respeto a la diversidad, cosa contraria de lo que hacen las diferentes fobias (incluida la islamofobia), y también se preocupa de las actitudes extremistas que crean odio y dolor,. El Yihadismo no sólo siembra terror entre la población europea, también lo hace entre la propia comunidad musulmana. Cierto que no hay una fórmula mágica para acabar con el fanatismo, pero yo pregunto ¿Cuál es el mejor método posible para acabar con ese fanatismo? La religión es una cuestión personal de cada persona, y la gran mayoría de creyentes NO matarían en nombre de un dios, sólo lo hace una minoría cegada por el odio y resentimiento. Yo como educadora social no puedo obligar a nadie a que deje de creer a un dios, porque es algo que está relacionado con la propia voluntad de la persona. Las personas pueden creer o no y no es justo meter en el mismo saco a los creyentes que no han matado a nadie y que respetan con los terroristas. Es falso que no nos atrevamos con el caso del Yihadismo, pero haría falta una investigación más en profundidad para conocer los motivos a nivel antropológico y a nivel sociológico del fenómeno. 

Los creyentes no son iguales a los terroristas que se escudan en una religión y que la utilizan para matar inocentes. Personalmente creo que deberíamos analizar las religiones desde una perspectiva agnóstica para ver qué es lo que transmiten en lugar de juzgar desde el desconocimiento. 

Por cierto, creo que deberíamos empezar a diferenciar entre musulmanes, islamistas, árabes y yihadistas. Porque no son iguales, lo puede leer en este enlace: 


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