martes, 20 de febrero de 2018

Educación Social: Justicia Social y Derechos humanos


Hoy es el Día Mundial de la Justicia Social. La Educación Social, como derecho de la ciudadanía no se puede concebir sin el principio de Justicia Social, es más, toda actuación socioeducativa debe estar sujeta al principio de Justicia Social. 

La caridad sólo genera más desigualdad y más violencia social hacia aquellos colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión social, por lo que valores como la empatía y la solidaridad son esenciales en la Justicia Social. 

Se debe garantizar el bienestar social de las personas siempre respetando su dignidad y aceptando a diversidad que hay en la sociedad mediante el respeto. Una sociedad sin respeto y que no reconoce la diversidad no es una sociedad justa, es más es una sociedad discriminatoria. Todas las personas tienen derecho a participar en la sociedad y en todos los asuntos en los que les afecta, por lo que la Educación Social debe garantizar las herramientas y medios necesarios para promover dicha participación activa de las personas, garantizando así la igualdad de oportunidades. 

Las educadoras y los educadores sociales debemos ser políticamente activos si de verdad queremos y apostamos por garantizar el bienestar de las personas, ya que la participación política es un medio muy potente para dar voz a aquellos que no la tienen, y por tanto la lucha por un Estado del Bienestar puede ser efectiva. No podemos tolerar ni permitir que se menoscaba la dignidad de las personas en favor de unos poderes que tienen intereses puramente económicos o materiales, porque si no estaríamos permitiendo la vulneración flagrante de derechos humanos; y eso va en contra la esencia de la Educación Social como una profesión generadora de cambios sociales que favorece la defensa de los Derechos Humanos. Por tanto, la caridad jamás puede ser un medio para conseguir la igualdad de oportunidades para las personas, la Justicia Social debe primar sobre todos los interese de algunos poderes que sólo quieren dividir y crear una sociedad desigual. 

Finalmente quiero decir que ante todo debemos ser especialmente críticos con las actitudes caritativas que lo único que consiguen es mermar la dignidad de las personas a las que van dirigidas. 


sábado, 17 de febrero de 2018

Mis dudas sobre la Asistencia sexual


Aún tengo dudas sobre la asistencia sexual. ¿Por qué en internet y en la gran mayoría de artículos sólo aparecen las bondades de la asistencia sexual y hay muy pocos que cuestionan esas bondades, replantean alternativas y se cuestionan el por qué hay tanto tabú sobre el sexo en personas con discapacidad y no hay tanto tabú sobre el sexo en personas sin discapacidad? 

De hecho, en la sociedad todavía impera una imagen de la persona con discapacidad muy paternalista que no es capaz de entablar una relación sentimental y mucho menos sexual por ella misma. Yo pienso que ese es el núcleo del problema. Que haya un profesional como asistente sexual no soluciona para nada este problema, puesto que es una creencia muy arraigada y con el que debemos acabar de raíz. ¿Y por qué no cambiamos esa imagen tan paternalista para acabar con el tabú del sexo en personas con discapacidad? 

Y es más, el sexo no es ninguna necesidad vital, como los hábitos diarios de comer, asearse, vestirse, etc. Nadie ha muerto por no haber mantenido relaciones sexuales o por no masturbarse. Cierto que hay derechos sexuales, pero ¿realmente hay que cumplir esos derechos desde el punto de vista del asistencialismo y del paternalismo o desde diferentes puntos de vista profesional y de manera interdisciplinar atendiendo el principio de justicia social?

En mi opinión queda mucho por investigar en este campo, porque, al menos a mí no me queda del todo claro si la asistencia sexual puede acabar con el tabú del sexo entre personas con discapacidad y con la imagen paternalista que tiene la sociedad de ellas. Queda mucho por hacer en cuanto a eliminar barreras, sobre todo sociales e ideas que para mí están desfasadas. Una persona con discapacidad (dependiendo del grado de dependencia que tenga) también puede ser una persona autónoma capaz de tomar cualquier decisión ( a no ser que haya un dictamen judicial en el que quede incapacitada y dependa de otra persona). Si la sociedad no ve que estas personas también se pueden enamorar y pueden ser autónomas no acabaremos con esa imagen paternalista y de ahí surge mi duda sobre la asistencia sexual, de como si las personas con discapacidad no pudiesen ligar... 

En conclusión, creo que deberíamos empezar a cuestionar bastante sobre las respuestas para acabar con dicha imagen paternalista de las personas con discapacidad, porque quizás sean insuficiente para acabar con todas las barreras. 

viernes, 9 de febrero de 2018

La Educación Social en la escuela


Desde ayer, que conocimos el caso de una violación múltiple a un niño de 9 años por parte de chavales de 12 y 14 años en un colegio de Cazorla, vengo reflexionando sobre lo que realmente está pasando en la sociedad para que ocurran este tipo de actos. Si bien la falta de formación del profesorado para actuar y la falta de recursos humanos hacen mella para la intervención y sobre todo para prevenir, muchos ya están pensando en que el castigo puede reformar las actitudes de estos chavales. Nada más lejos de la realidad, el castigo a estos menores no sirve si actualmente la mayoría de los menores pueden acceder al material pornográfico en internet sin ningún tipo de control parental ( de hecho hay una herramienta que va incluida en los navegadores para que los menores no puedan acceder a estos contenidos precisamente y hacer segura la navegación por la red).

Para educar en este asunto y combatir el bullying no sirve una charla de la policía o de una asociación de una hora en la que siempre se dice lo mismo, se requiere de una intervención más profunda y desde varias perspectivas (profesorado, familias, alumn@s y sociedad en general).Si se  trata de prevenir agresiones sexuales, los programas de intervención deberían hacerse desde un punto de vista de una educación sexual completa, sin limitarse sólo en lo físico, también desde la perspectiva socioafectiva. Puesto que la educación sexual en este país escasea y mucho no sólo en los centros educativos sino en la sociedad en general y creo que deberíamos replantear si nos han educado suficientemente bien en cuanto a la sexualidad (no limitándose a los actos físicos, sino también en el reconocimiento y respeto a la diversidad sexual, respeto en la pareja, etc.), por lo que creo que aún tenemos mucho que aprender desde esta perspectiva. 

Hace falta una intervención más profunda en la actuación directa en la problemática y sobre todo en la prevención. Creo que desde el Ministerio de Educación y las diferentes Comunidades Autónomas se debería reconocer la necesidad de la figura de la Educadora y Educador Social en los centros educativos (como lo están en Extremadura, Andalucía, Castilla La-Mancha, Baleares y Canarias). Se ha de intervenir en la prevención no sólo en el alumnado sino también con las familias, profesorado y sociedad. Y la prevención no son simples charlas de una hora sobre el tema, el hecho de sensibilizar e implicar a las familias y a la sociedad como un problema de todas y todos puede replantear cambios que pueden ser positivos. Ciertas actitudes violentas se transmiten de diversas formas y por diferentes medios (entre ellos internet y las redes sociales), por lo que hay que hacer que el profesorado y las familias sea consciente de que esta problemática no se soluciona con un simple castigo, sino con la prevención y la transmisión de unos valores positivos que permitan una buena convivencia y respeto en los centros educativos.


martes, 6 de febrero de 2018

Educación Social y cine


El pasado sábado me disponía a ver la gala de los Premios Goya, que supuestamente decían que era feminista... y resultó que era una gala muy lenta, aburrida y sobre todo, no era muy feminista precisamente, aunque sí hubo momentos en los que se reivindicó la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito de la producción cinematográfica. En una gala donde se denuncia el techo de cristal y en el que recordemos, en las nominaciones a los Goya sólo el 27% son mujeres, a pesar de que recogieron 10 de los 28 premios (36% de los premios fueron para mujeres), de las 13 categorías en las que había mujeres nominadas (excluyendo las de interpretación) 7 premios fueron a parar a manos de mujeres (54% ). Dentro de estas categorías, la probabilidad de que un premio fuera a parar a una mujer es de 1/3 frente a casi  2/3 que tiene un hombre . A lo largo de la historia de estos premios, a mejor dirección sólo lo han conseguido cuatro mujeres y en conjunto de las cuatro grandes categorías (mejor película, mejor dirección, guión original y guión adaptado) sólo 8 mujeres han conseguido alguno de estos galardones en solitario, hay 8 mujeres más que han conseguido alguno de estos galardones pero de forma mixta. Si nos remitimos a datos en lo referente a producción cinematográfica, desde el año 2000 al 2015 sólo un 27% de las directoras han realizado una segunda película, pero ya no es sólo eso, en cuanto a la financiación de las películas, 6'5 euros de dinero público ha ido a parar a una película dirigida a una mujer frente a los 10 dirigida por un hombre. 

Pero nos dicen que la Gala de los Premios Goya no es momento de reivindicar nada... ¿perdona? y luego nos traen la típica falacia machista "¿Acaso sería justo que se premiase a una película por el mero hecho de que la ha dirigido una mujer?" Pues precisamente por estas falacias machistas hay que reivindicar la lucha feminista en el cine. 

El cine es un gran transmisor de mensajes, porque detrás de una historia o de un argumento se esconde un mensaje o moraleja que puede influir en nuestras ideas y pensamientos. Hablar de reivindicaciones sociales en el cine no es nada nuevo, recordemos el "no a la guerra" con motivo de la participación de España en la Guerra de Irak o el movimiento Times'up EEUU para denunciar los abusos sexuales en el mundo del cine (de hecho y por desgracia la industria cinematográfica española tampoco está exenta de estos abusos). 

De hecho, el cine es una gran plataforma que sirve también para reivindicar la visibilidad de la diversidad, para reivindicar derechos de aquellos colectivos que están oprimidos, para denunciar injusticias sociales y mostrar realidades que otros medios de comunicación nos tratan de ocultar. Es un medio también para la educación social en cuanto a la difusión de valores democráticos que favorezcan la convivencia y el reconocimiento y visibilidad de la diversidad en la sociedad. Además es una herramienta muy útil puesto que llega a una gran cantidad de personas. 

Así que en el cine, o en cualquier festival cinematográfico SÍ es un momento adecuado para reivindicaciones sociales y denuncias contra la injusticia. 



Fuentes: