jueves, 12 de octubre de 2017

Orgullo de profesión: Educación Social



Estos días sólo oigo "orgullo", "patria" y frases muy relacionadas con el sentimiento nacionalista, que personalmente es bastante peligroso, porque para ciertas personas, si no sientes lo mismo que ellas eres un antipatriota, odias a tu país o te rechazan "invitándote" a que te vayas a otro país. 

Y yo me pregunto, ¿para qué sirve ese sentimiento patriótico si luego rechazas a cualquier persona que viva en el mismo país pero piensa diferente? Esa es la parte más peligrosa de los sentimientos nacionalistas, que en lugar de analizar los acontecimientos de manera más sosegada lo hacen desde la pasión patriótica. Últimamente no somos conscientes de que estos sentimientos exacerbados lo único que hacen es crear más odio. Yo no tengo por qué ser una apasionada de la patria ni enarbolar los "símbolos" del país como si fuera algo obligatorio para que pueda vivir. 

Lo que he aprendido a lo largo de los cuatro años que he estado en el Grado de Educación Social ha sido el hecho de reflexionar y cuestionar lo que ocurre alrededor de mi persona y de lo que ocurre a nivel global. Y con todo el respeto, creo que estos sentimientos patrióticos no tiene sentido en un mundo cada vez más globalizado e interconectado en el que las fronteras están perdiendo el sentido. Yo estoy orgullosa de estudiar el grado de Educación Social (aunque ya sólo me falta el TFG y el B1 para titularme, cosas del Espacio Europeo de Educación Superior) y también me siento orgullosa de la diversidad que se muestra no sólo a nivel global sino a nivel local, que se muestre que cada persona puede ser, pensar y sentir de manera diferente. 

Pensar por mí misma me ha hecho más libre; el hecho de no tener que seguir dogmas ni un pensamiento único y generalizado me ha permitido abrir mucho más la mente siendo consciente de los cambios "glocales" que se están produciendo en el siglo XXI. 

De lo que realmente esto orgullosa es de aquellas compañeras y compañeros educadoras y educadores sociales que trabajan cada día por generar esos cambios en la sociedad para que se produzca ese avance. No sé si llegare a trabajar en España, aunque ya lo veo muy difícil, pero me siento orgullosa de que muy pronto pueda decir: ya soy EDUCADORA SOCIAL. 

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