lunes, 8 de enero de 2018

En defensa de la profesión y de la Educación Social


A finales del 2017 observé estupefacta en Facebook, como una "Oferta de empleo" denominaba la figura del Educador/a Social como "Educador/a Socioeducativo". Voy a analizar la denominación inventada por una organización.

Primero, el nombre no es real, de hecho si buscas en Google sólo aparecen esta denominación en ofertas de empleo de la organización en cuestión, la palabra "socioeducativo" en google te redirige a artículos relacionados con las funciones socioeducativas de las y los Educadoras y Educadores Sociales.

Segundo, al ver el nombre es redundante, con la palabra "Educador/a se sobreentiende que es un puesto relacionado con la educación, por tanto, no tiene ningún sentido que una denominación así pueda existir en el mercado laboral.

Tercero, lo hacen para que puedan contratar a cualquier profesional sin tener en cuenta los conocimientos y las competencias adquiridas durante la realización de la antigua diplomatura o actual grado en Educación Social. 

Éste úlltimo hecho se consideraría como intrusismo si se contrata a un profesional que no esté habilitado por un colegio profesional (de ahí a que considero que la colegiación es imprescindible para defender la profesión. Sin colegios profesionales no tendríamos ninguna herramienta para combatir el intrusismo, y para eso hace falta la unión de todo el colectivo profesional). 

Otra cosa que he notado yo es la confusión entre Pedagogía y Educación. Es cierto que una no puede existir sin la otra, pero hay diferencias, por lo que no es cierto que un/a Pedagogo/a que no haya sido habilitado/a por un colegio profesional de Educadoras y Educadores Sociales pueda ejercer como tal.

En fin, aún se desconoce la figura de la Educadora y Educador Social en muchos ámbitos, y en esto no sólo deben intervenir los colegios profesionales, las universidades deben colaborar no sólo en seguir investigando en torno a la figura y sus competencias y funciones en distintos ámbitos, sino también en la defensa de la titulación frente a estas ofertas que tras la máscara de un nombre inventado, se esconde unas pésimas condiciones laborales. En conclusión, la Educación Social es un derecho de la ciudadanía, por lo que hay que defenderla como tal .




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