No son MENAS, son niños



Llegamos a la recta final de la campaña electoral más corta de la historia de la democracia en España. Y, por desgracia, no sólo será recordada por eso. También será recordada por ser la campaña en la que se difunde más bulos contra de las personas migrantes (sí son personas como nosotros/as por si alguien todavía no se haya enterado). Más concretamente, hablamos de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS). 

Al principio el término MENAS era muy desconocido entre la población, hasta que salió la ultraderecha con sus bulos. No son MENAS, son NIÑOS y NIÑAS que huyen de sus países para buscar una vida mejor y como NIÑOS y NIÑAS tienen derechos. Dichos derechos están reflejados en la Convención sobre los Derechos del Niño firmado en 1989. Recordamos que está firmado y ratificado por España, por lo que es de obligado cumplimiento. Sí, España tiene la obligación de acoger y atender a esos niños, ya que en nuestro ordenamiento jurídico existe un principio llamado "interés superior del menor", por lo que tenemos la obligación, como país de cumplir y hacer cumplir los derechos.

La ultraderecha no sabe que con quién se están enfrentando son NIÑOS. No tiene  ningún reparo en fomentar la violencia contra NIÑOS y luego se posiciona en contra del aborto, aludiendo que el "pobre" feto siente dolor. Claro estos niños no sienten dolor cuando se vierten mentiras y bulos sobre ellos ¿verdad? Eso denota el clasismo que hay detrás de los discursos de la ultraderecha atacando a las personas en situación de vulnerabilidad y protegiendo a las élites económicas y sociales. El resto de partidos del centro derecha no son capaces de replicarles, e incluso llegan a apoyar las medidas de la ultraderecha. Estos partidos de centro derecha se autodenominan como democráticos, pero, ¿cómo se puede considerar democrático apoyar a un partido que lo único que está haciendo es fomentar el odio por doquier? Pues a mi parecer no es democrático. Democrático es defender los Derechos Humanos para todas las personas independientemente de su nacionalidad, sexo, etnia, orientación sexual, identidad de género... ¡Eso es Democracia!

No es nada congruente que haya personas que con tanto odio puedan ejercer de Educadores/as Sociales. Va en contra de nuestro Código Deontológico y contra los derechos de las personas con las que están acompañando. Es contraproducente para la Educación Social. Sí, la Educación Social es política. Como bien dijo Paulo Freire: "todo acto educativo es un acto político". Por lo que las ideas de los simpatizantes del partido de la ultradrecha que están ejerciendo como educadores/as sociales afectan negativamente a las personas.

Democracia no es dejar que la ultraderecha campe a sus anchas difundiendo bulos para provocar odio hacia las personas más vulnerables. Con estos partidos no llegamos a ningún lado. 

En definitiva, os pido que el domingo votéis, ya no por el bien del país, sino por los Derechos Humanos que están en juego y que podríamos perder si no hacemos nada. ¡No te quedes en casa!

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